El agua
nos invita a reflexionar
sobre nuestros orígenes.
(Papa Francisco)



El Papa Francisco ha convocado la IV Jornada Mundial de Oración por la Creación a realizarse el 1 de septiembre de este año, con ello, el mismo Papa ha invitado a que este año se medite en el tema del agua; este tema básicamente no lo podríamos solo enfocar en el tema del agua como elemento natural propio del ambiente, sino que se puede y debe abordarse también desde la connotación salvífica, sacramental.

El agua, elemento natural

Desde el principio la Biblia hace mención del agua, el Génesis dirá que sobre ella revoloteaba el Espíritu (Gn 1, 2). La tierra está compuesta por un alto porcentaje de agua, el ser humano está constituido por agua (Laudato si, 2). Se presenta el agua no solo como un elemento indispensable para la vida, sino como un recurso necesario y medio eficaz para que el hombre sobreviva.

Nuestros ancestros indígenas buscaban las fuentes de agua para establecer sus comunidades ya que está le facilitaba el alimento y demás recursos necesarios para mantener viva no solo la tradición de la comunidad sino a la comunidad misma. Los ancestros nicaragüenses llegaron a las orillas del Lago Cocibolca (Lago de Nicaragua) y descubrieron ahí un espacio sagrado, de conexión divina, que les permitió agrandar no solo el reinado de muchos caciques y luego a la llegada de los españoles fue por medio del agua que se dio la posibilidad de la alfabetización de los nativos y la evangelización a su estilo. El agua desde diversas visiones será un bien natural utilizado para lo correcto y lo incorrecto.

En la actualidad la Jornada de Oración Mundial por la Creación y que este año esté enfocada en el agua, invita a reconocer el papel del ser humano y del cristiano como tal, en su responsabilidad por hacer de este recurso natural un medio eficaz para promover la unidad entre pueblos, la sanidad de la misma para la subsistencia de la raza humana y como derecho humano elemental en cuanto que a creación de Dios es un recurso que ha de ser dado a todos, la privatización del agua, es entonces un pecado contra la dignidad del hombre y la mujer de hoy.

En Costa Rica, a partir del gobierno del Presidente Carlos Alvarado las comunidades cercanas al mar en la provincia de Puntarenas se han visto afectadas por diversas directrices que no les permiten poder aprovechar los recursos del agua marítima en bien de dichos trabajadores. Para ellos el agua del mar, no es solo un recurso económico, sino un recurso vital.

En Costa Rica además es de conocimiento de la población el alto nivel de contaminación de los ríos, sobre todo de aquellos ubicados en la zona pacífico. Las playas sufren los estragos de los habitantes de las zonas altas, los animales marinos y los animales de agua dulce cada vez se ven obligados a la contaminación de sus espacios.

En Nicaragua el caso del Lago Xolotlán (Lago de Managua) es un hecho visible de las terribles afectaciones que se pueden generar en una fuente que en su momento no solo permitió el asentamiento de esas comunidades ancestrales, sino que con el tiempo fue el lugar que los gobiernos consideraron conveniente para derramar los residuos de la ciudad. Esta afectación no solo se efectúa al lago como tal, sino a todos aquellos recursos allegados a la cuenca adyacente.

El agua, elemento sacramental-salvífico

Dios en su infinito amor hace uso de los recursos naturales para manifestar en ello su gracia, siendo que “los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural” (Laudato Si, 235), a través de ellos, sus formas, sus colores, la Iglesia entiende que los elementos serán entonces un elemento necesario para que se reconozca el hombre parte de la Creación.

En las aguas del bautismo la persona entra a ser un “hijo de Dios por adopción” (Aparecida, Discurso Inaugural de Benedicto XVI), convirtiéndose de esta manera el agua en un sacramento, que da sentido a la persona en cuanto a formar parte de una inmensa familia con responsabilidades con esa misma agua que le ha hecho fundamentalmente hermano de aquellos que antes que ellos han entrado por la puerta del triunfo al corazón sacramental-real de Dios.

En cada cultura el agua es vista con diversas perspectivas, y el agua misma entonces entra a formar un vínculo entre lo divino y lo humano, por ello, para los hindúes el agua del Ganges es no solo un lugar físico de encuentro con la divinidad, sino que representa a la divinidad misma.

En la experiencia cristiana el sacramento da sentido a la vida cotidiana, así como el agua es un elemento cotidiano, debe ser asumido, analizado y orientada la meditación en favor de salir de la rutina experiencial que se tiene con ella y entenderla como algo natural, si, pero cercano a la realidad del hombre y la mujer.

En este año que apenas comienza el primero de septiembre el Papa nos invita entonces a hacer efectivos lazos que unan a la comunidad humana y desde aquí necesario es, tener presente a los que luchan en silencio por un mejor futuro en la lancha hacia otros continentes, o entre países, no solo estamos comprometidos a orar, sino a hacer realidad la construcción del Reino a través del reconocimiento del agua como un bien humano para todos sin distingo.


Óscar Úbeda,
Docente de Religión
Migrante nicaragüense, residente en Costa Rica.