La mañana de ayer domingo vigésimo noveno del Tiempo Ordinario, el Cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo metropolitano de Managua, presidió la eucaristía de las ocho de la mañana en la Catedral Inmaculada Concepción de María, y dijo en su homilía que “el poder es para servir, no para servirse ni para aplastar a los demás”

El presidente de la Conferencia Episcopal Nicaragüense dijo a los periodistas que, si no se pone a la persona idónea en el poder, se corre el riesgo de que abuse y desconozca su principal función, que es el servicio a los demás.

“Desgraciadamente en la vida de nosotros los hombres a veces no entendemos que un poder que se nos da es en vista de un servicio. Todos ustedes conocen aquel dicho: es lo peor poner a un indio a repartir chicha”, manifestó el cardenal.

Posteriormente a las once de la mañana, en el mismo templo religiosos, se ofició una Eucaristía en memoria de todas las victimas de la crisis política y social que vive Nicaragua y exigiendo la liberación de los presos políticos.

El Presbítero Rodolfo López ofició la Eucaristía, el día que se cumplen seis meses desde que inició la rebelión cívica, brutalmente reprimida por el régimen Daniel Ortega dejando un saldo de muertos que oscila entre 322 y 512.

Al finalizar la actividad litúrgica, los asistentes improvisaron una manifestación. Alzaron sus banderas azul y blanco, gritaron a todo pulmón los nombres de los presos y recordaron que sus muertos “¡no eran delincuentes!, ¡eran estudiantes!”.