Con una Eucaristía presidida por el presbítero Julio de los Santos López, párroco de la Iglesia San Antonio de Monte Tabor en Managua, las religiosas Franciscanas Alcantarinas, celebraron la fiesta de uno de sus santos inspiradores, San Pedro de Alcántara, el pasado domingo, 28 de octubre.

Las religiosas prestan un servicio a la comunidad, dando catequesis a niños, niñas y adolescentes, de igual forma impulsan lo que es el reforzamiento escolar, tienen presencia en la Diócesis de Matagalpa y en la Arquidiócesis de Managua.

El Instituto de las Franciscanas Alcantarinas reconoce como fundador al carismático y celoso sacerdote italiano don Vincenzo Gargiulo, nacido en Castellammare di Stabia (Nápoles) el 2 de agosto de 1834.

Entró muy joven en el seminario diocesano. Superadas con éxito todas las etapas formativas, fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1857. Hombre de profunda vida interior, humildad y celo apostólico, el obispo diocesano Mons. Francisco Saverio Petagna el año 1867 le nombró párroco de la iglesia del Espíritu Santo en su pueblo natal.

Tras dos años de ministerio pastoral en la parroquia, funda en 1869, junto con una feligresa dirigida suya llamada María Luisa Russo, "la Pía Unión de las Hijas de María Inmaculada". Era la fecunda semilla de donde brotaría más tarde la congregación de "Las Hijas pobres de San Pedro de Alcántara", como se llamaron al principio las Franciscanas Alcantarinas.

 Apóstol inquieto y con grandes iniciativas, el mismo año 1869 abre una escuela gratuita de formación y trabajo para niños y jóvenes marginados, donde encuentra su primer campo de apostolado el naciente Instituto. Apenas un año más tarde, a María Luisa Russo se le unen varias compañeras, dirigidas también de don Vincenzo Gargiulo, las cuales le exponen su deseo de formar una comunidad para hacer vida en común. Don Vincenzo obtiene el correspondiente permiso del Obispo, y las aloja en una vivienda próxima a su parroquia del Espíritu Santo, en Castellammare di Stabia. Allí va desarrollándose este germen bajo el esmerado cuidado del celoso padre don Vincenzo.

El año 1874 es una fecha decisiva en la historia del Instituto: don Vincenzo les redacta las primeras Constituciones, les impone el hábito de Terciarias Franciscanas, obtiene del Ministro General de los Franciscanos (O.F.M.), Fr. Bernardino de Portogruaro, la anexión a la Orden Franciscana, y del Obispo de la diócesis, Mons. Francisco Saverio Petagna, la aprobación de las Constituciones y la erección canónica como Instituto de derecho diocesano con el nombre de Hijas Pobres de San Pedro de Alcántara.