Fotografía de Jonathan Perez



Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, presidió la Eucaristía Dominical en la capilla Santa Faustina ubicada en el barrio 380 y que pertenece al territorio de la parroquia San Francisco de Asís de la capital de Nicaragua.

 En la homilía del domingo vigésimo séptimo del Tiempo Ordinario el religioso carmelita dijo que “Jesús se pone de parte de los sin derechos, de los desprotegidos de los desamparados y no está de acuerdo con la ley que le da todo el privilegio al hombre, todavía hoy el lenguaje machista nos delata” afirmó el prelado, quien citó el Evangelio de San Marcos que hace referencia a las relaciones en el matrimonio.

“Nos suena bien que un hombre diga yo amo a mi mujer, pero suena raro que una mujer diga yo amo a mi hombre; Las sociedades machistas, patriarcales que tanto daño han hecho a las sociedades no solo a la mujer, sino a la familia a los hijos” dijo monseñor Báez.

Según investigaciones de la red de mujeres contra la violencia del año 2017, se calcula que una de cada tres mujeres en Nicaragua ha sufrido abuso sexual o actos de violencia intrafamiliar y el mismo porcentaje afecta a las niñas, mientras que son uno de cada cinco los niños que han pasado por el mismo drama.

El Obispo Auxiliar de Managua, afirmó que “Jesús pone en cuestión y critica el hecho, Dios creo el hombre y la mujer iguales en dignidad, no es superior el hombre a la mujer, distintos en tantos aspectos comenzando con la biología, pero iguales en la dignidad”

El prelado invito a los fieles a “Tomar conciencia de la situación precaria de la mujer, algunas mujeres son sometidas a múltiples formas de violencia desde muy pequeñas, maltrato, violaciones, trafico sexual, el femicidio sigue siendo una plaga social que nos denigra como seres humanos” puntualizó.

Fotografía de Jonathan Perez


Finalmente dijo que en la sociedad actual existen “maridos que maltratan a sus mujeres, verbalmente y físicamente” continúo expresando que “es inaceptable para un discípulo de Jesús (tener esas prácticas), a esto podríamos añadir las desigualdades que existen en la esfera de la familia, en la política, en el trabajo, la explotación publicitaria de tantos medios de comunicación que trata a la mujer como objeto de placer”