Fotografía antigua del frontis de la Iglesia de Telpaneca

Aldo Aldana 

Telpaneca es un pequeño pueblo de 11,000 habitantes, enclavado en un meandro del rio coco, en las montañas del departamento de Madriz, en la antigua que los españoles llamaron de Segovia.

El nombre de Telpaneca aparece por primera vez referenciado por el famoso Cronista Español Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) ya en 1528 como “Provincia Indígena de Telpaneca”[1], entendiéndose que más que un asentamiento, comprendía una amplia región de bravía población de “Indios Chontales”, que protagonizaron dramáticos eventos bélicos de resistencia contra la muy temprana colonización de la región de lo que hoy es el norte de Nicaragua y sur de Honduras.

La fundación de la primera  Nueva Ciudad de Segovia en 1543 (hoy Ciudad Vieja de la que quedan únicamente ruinas), significo la gradual subyugación de la población indígena de la región, produciéndose la encomienda de Telpaneca en 1557, cuyo documento integro esta en los Archivos de la entonces Real Aundiencia de Santiago de Guatemala (Rizo, 2011. Pag 87), lo cual no significó la extinción de la resistencia indígena de estos pueblos.

Los pueblos indígenas de esta región que otras obras y crónicas también llaman “Taguzgalpa”, mantuvieron férrea resistencia a la colonización de españoles que provocaron gradualmente el traslado de la primera Ciudad de Segovia a la Nueva Ciudad de Segovia en 1612, donde hoy es Ciudad Antigua, y  el asesinato de Misioneros Franciscanos a la altura de 1923.

Antes del primer traslado de Nueva Segovia,  en el año 1603, en un censo que tasada la jurisdicción de la Ciudad aparecen tres pueblos ya congregados llamados Litelpaneca, Telpaneca y Comalteca, de los cuales, según las descripciones de las rutas que usaban los españoles para llegar a ellos desde León, así como a tradición oral que sobrevive entre los pobladores hasta nuestros días, nos dice que Litelpaneca y Telpaneca eran un solo reducto dividido por el paso del rio coco, y Comalteca otra población ubicada dos kilómetros al suroestes, siempre a orillas del Coco, sobreviviendo únicamente la actual población de Telpaneca.

En este contexto el Presbitero José Iván Tercero, párroco de Telpaneca en el 2004, asegura que el libro de bautismo más antiguo es del año 1666[2], así como también que la pila bautismal tallada en mármol se bendijo el 14 de febrero de febrero de 1708 y que el actual Retablo Mayor es construido en  1680 a base de madera de cedro siguiendo el estilo barroco popular, deduciéndose que la cristianización de este Pueblo estaba presente desde los primeros intentos de reducción.

El 22 de Mayo 1751 el Obispo de Nicaragua, Licdo. Pedro Agustín Morel de Santa Cruz llega a Telpaneca[3](Zúñiga, P. 207), donde predicó cinco sermones y confirmo a 495 personas. Dando referencia de la estructura de su Templo por entonces dedicado a San Juan Bautista y construido a base de cal y canto con techo de paja, el Obispo también diría de sus habitantes, según el Pbro. Tercero que “merecía la bendición del cielo por su mucha cristiandad y especial devoción a la Santa Cabeza de Nuestro Redentor”.

La actual edificación del Templo Parroquial data de 1915 la cual fue ejecutada bajo la dirección del Presbitero Marcial Tercero y embellecido a partir de 1941 por el recordadísimo pastor leonés Monseñor Ernesto Gutiérrez Carrión, al cual le debemos el actual frontis (1957) y el presbiterio (1959), que fuera bendecido el día de San José de ese año por el Excmo. Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, Obispo de Léon.
Tuvo el patronazgo de San Juan Bautista hasta el año de 1996 cuyo titular paso a ser la Gloria de Cristo Rey del Universo, por ser esta una fiesta de referencia en la población y por cuya imagen que corona el neoclásico frontistipicio del Templo desde 1957, dicho cambio se realiza por encargo de Monseñor Juan Abelardo Mata Obispo de Esteli, bajo la administración parroquial del Pbro. Ubencio del Rosario Castillo.

La devoción a la Santa Cabeza de Nuestro Señor mencionada por el Obispo Morel de Santa Cruz en sus crónicas, aún es perenne en Telpaneca, siendo su fiesta el 03 de Mayo, la cual reúne gran cantidad de feligreses, venerando a una pequeña cabeza de Cristo cuyo origen se pierde en la historia de este pueblo y es mencionada por Mario Rizo en su obra citada, ubicando su existencia en los funestos años de guerras  y confrontaciones entre 1612 y 1623, proponiendo una conexión entre el nacimiento de esta devoción con muchos eventos de gran trascendencia: el asesinato de los Franciscanos en la Taguzgalpa, la decapitación del Obispo Fray Antonio de Valdivieso y la desaparición de Comalteca, que la memoria oral atribuye a un incendio provocado por ataques indios rebeldes y piratería que hasta estas alturas remontaba el rio coco y en cuyas ruinas fijan la aparición de esta imagen de la Cabeza de Cristo.

Como ya también se mencionó, el Templo Cristo Rey del Universo debe su actual belleza al trabajo incansable de Monseñor Ernesto Gutiérrez Carrión, cuya vida merece una atención especial. Cobija bajo su techo historia, devociones que aún existen y otras que parecen perderse en la cotidianidad, su colección sacra es digna de admirar y es sede de importantísimas muestras de devoción y piedad popular que se destacan en el departamento de Madriz.



[1]Rizo, Mario. Litelpaneca en su Historia. 1ª Ed. Managua. Pueblo Indígena de Telpaneca. 2011.
[2]Tercero, José Iván. “Templo de Telpaneca, un monumento a nuestra Fe”. MESSIS. Ano.6. 2004.
[3]Zúñiga, Edgar. Historia Ecleciástica de Nicaragua. 2ª Ed. Managua. Hispamer. 1996.