Doña Aurelia Mercedes Picado, es Franciscana Seglar, pertenece a la fraternidad que se reúne en el Santuario Diocesano San Francisco de Asís en León, realizó su profesión de votos en el año 2004, tiene una hija y un nieto, desde muy joven perteneció a la Juventud Franciscana, a ella la encontramos en la entrada del Santuario Franciscano, vendiendo accesorios religiosos, estudiando la palabra de Dios y sirviendo a todo aquel feligrés que llega a rezar con mucha fe y devoción.

Desde muy joven se relacionó con el carisma franciscano, “De 1971 hasta 1979 pertenecí a la Juventud Franciscana, estaban acá los frailes Franciscanos, fray Abilio, fray modesto Armijo, ellos eran los encargados, siempre estuve dispuesta al servicio” dice con un tono de voz sereno pero emotiva pues ha recordado lo que significó iniciar el camino como hija de San Francisco de Asís.

cuenta que fue influenciada por varias señoras terciarias que la motivaron a iniciar el camino religioso y recuerda a sus mentoras Mercedita montes y a doña Enriqueta Robelo (QDEP), (Mamá de Monseñor Bosco Vivas, Obispo de León).

 En el año 1992, inició como aspirante, pero por su trabajo no profesaba sus votos como Terciaria Franciscana, en el año 2004 “me decidí y lo tomé en serio” y fue cuando realizó sus votos como Franciscana Seglar.



Sobre doña Aurelia Mercedes y su servicio

¿Cómo ah logrado estar este tiempo sirviendo en la Iglesia?

El Espíritu Santo se ha encargado de que fortalezca mi servicio, es un entregarse por completo, darlo todo y no ver atrás.

¿Una forma de vivir el Evangelio?

muchas veces le ponemos el punto, la coma, tenemos que vivirlo a como es, sin ver el pasado.

¿Qué significó para usted hacer la profesión de votos?

Estaba dejando atrás un montón de cosas, para hacer una nueva vida, vivir El Evangelio, desde el 2004, todavía sigo estudiando, hay cosas donde no podemos apartarnos, y vivir El Evangelio, aunque cueste mucho.

¿Quién Santa Isabel de Hungría para usted?

Una mujer que, en realidad, vivió el Evangelio, dejó todo lo del mundo sobre todo la vanidad, tener una servidumbre, dejó eso y fue ella quien se puso a servir, ella lo demostró con los semejantes, con los mas pobres, lo que el mismo Padre San Francisco lo hacía servir a los leprosos.

¿Cómo se puede ser Franciscano en el día a día?

Entregarse a los demás, porque si estas esperando que te sirvan estas perdido, uno viene acá a servir, eso es ir aprendiendo cada día.

Sobre su familia, ¿Qué nos cuenta?

Tengo una hija, 38 años tiene y un nieto de 8 años, ella vive allá con su papá, yo estoy sola acá y eso me ha permitido entregarme en el servicio total a la iglesia.