La mañana de este dos de noviembre día de difuntos, familiares, amigos del colegio Sagrado Corazón de Jesús y Monaguillos de la Catedral de León, llegaron al cementerio de Guadalupe para enflorar la tumba del monaguillo Sandor Dolmus, quien fue asesinado por paramilitares el pasado 14 de junio durante los días fuertes de la rebelión cívica y ciudadana de Nicaragua en contra del régimen de Daniel Ortega.

Humilde, servicial y responsable era Sandor Manuel Pineda Dolmus, de 15 años, quien el pasado mes de junio, murió de un disparo en el pecho.


José Antonio Rivera, primo hermano de la víctima recordó que cuando Sandor Manuel recibió el disparo, él se encontraba a pocos metros de él, “Él cayó al suelo, pensé que se había resbalado, pero al revisarlo vimos que se trataba de una lesión en el pecho”, dijo Rivera, fue trasladado vivo al Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra), donde falleció minutos después.
Rivera describió a Sandor Manuel como una persona amistosa y alegre, que le gustaba ir a la iglesia, jugaba futbol y beisbol como cualquier joven de su edad.

Por su lado, María Eugenia Rivera, una de las tías de la víctima recordó que su sobrino era bien inquieto, pero le gustaba estudiar y contribuir a los quehaceres del hogar y se caracterizaba por su humildad y sencillez.


“Desde los 9 años se integró como monaguillo en el templo San Felipe, posteriormente en la catedral, tenía la meta de finalizar sus estudios de bachillerato, ingresar al seminario católico para prepararse como sacerdote, también mostró interés de estudiar Odontología”, expresó Rivera. Aunque no responsabilizó a nadie por la muerte de su sobrino, hizo un llamado al presidente Daniel Ortega que detenga la violencia.