Fotografía/ Cortesía La Prensa/ Obispos llegan a Masaya el 21 de Junio tras brutal represión del gobierno


Al menos 420 casos de violación a la libertad de prensa se registraron en Nicaragua en los primeros seis meses de la crisis sociopolítica desatada por la represión oficial a las protestas ciudadanas, miles de exiliados en diferentes países siendo Costa Rica el que alberga a la mayor cantidad posibles de compatriotas que han huido, también hay mas de 500 presos políticos que según informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se encuentran aislados recibiendo un sinnúmeros de tratos violatorios a sus derechos.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones a los Derechos Humanos.

Ortega niega la responsabilidad y mantiene que sufre un intento de “golpe de Estado”.
Las protestas contra el presidente y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia debido al saldo mortal en las manifestaciones.

Nicaragua cambió de un día para otro, de pronto el contexto exigió que se pusiera en práctica lo que afirmó en su momento San Juan Pablo II, la iglesia tiene que estar “consciente de que su misión, esencialmente religiosa, incluye la defensa y la promoción de los derechos fundamentales del ser humano”.

Es por eso que la Iglesia Católica ha visto la urgente necesidad hoy más que nunca de profundizar en la proclamación y la defensa de los derechos de la persona humana, como uno de los esfuerzos más relevantes al que los cristianos tenemos que responder y en el que tenemos que participar activamente.

Calumnias, ofensas, profanaciones de templos, amenazas en contra de sacerdotes, obispos, religiosas y religiosos, laicos encarcelados, jóvenes detenidos y torturados, asedio durante las celebraciones de la Eucaristía por parte de paramilitares, es parte de la respuesta que ha recibido la iglesia cuando se le propuso al gobernante Daniel Ortega, cambiar el rumbo del país, esto durante un diálogo nacional el cual fue solicitado por él y como mediadora la Conferencia Episcopal.

Iglesia Golpista y politiquera, son los últimos descalificativos del régimen hacia los obispos, pues en su maniobra manipuladora se les ha olvidado que la Iglesia Católica, tiene un magisterio sobre diferentes temas sociales, políticos, económicos y ambientales, magisterio que sirve para iluminar las decisiones pastorales de los Obispos, sucesores de los apóstoles.

La Encíclica Populorum Progressio de San Pablo VI es una solemne denuncia de las arbitrariedades e injusticias, en el Magisterio Social Latinoamericano plasmado en el Documento de Puebla (1979), los obispos comparten con su pueblo las angustias que brotan de la violencia de lo más íntimo e inefable, sus derechos (nº 40-90), y por eso la Iglesia asume su defensa y se hace solidaria con los que los promueven y condena formalmente todo menosprecio, reducción y atropello de las personas y de sus derechos.

El Papa Benedicto XVI en sus dos grandes Encíclicas, Deus caritas est (2005) y Spe salvi (2007), reivindica el centralismo de la persona como portadora de Derechos Humanos, respecto a la fuerza intervencionista de los estados y en pro de favorecer la participación social, situando de esta manera los Derechos Humanos en el marco de la sociedad civil y de la dignidad de la persona frente a la apropiación de dichos derechos por parte de los parlamentos o del poder ejecutivo.

La Doctrina Social de la Iglesia ha enseñado siempre que los Derechos Humanos son universales y complementarios entre sí. Es decir, se aceptan todos o ninguno. Esta unidad de los Derechos Humanos se justifica desde la unidad de la persona humana, la cual se funda a su vez sobre la vocación de Dios a ser su imagen. Las ideologías separan unos derechos de otros. La razón y la fe cristiana no los separan. Por otra parte, el derecho de libertad religiosa y el derecho a la vida tienen la particularidad de señalar esta unidad del entero sistema de los derechos, ya que abarcan la estructura global de la persona humana.

La Iglesia advierte profundamente la exigencia de respetar en su interno mismo la justicia y los derechos del hombre. El compromiso pastoral de los obispos en Nicaragua, hizo que se promoviera una Pastoral de emergencia, ésta se desarrolla en una doble dirección: de anuncio del fundamento cristiano de los derechos del hombre y de denuncia de las violaciones de estos derechos.

Ante una realidad donde hay un opresor, que oprime al pueblo Santo de Dios, los pastores no pueden, ni se han callado, pues la Iglesia es Madre y Maestra, que está y estará con su pueblo, descubriendo a cristo en la realidad donde anuncia la liberación de la esclavitud.