Provenientes de diferentes partes de Nicaragua y de otros países de la región centroamericana llegaron cienes de peregrinos desde la tarde del cinco de diciembre a El Valle de El Viejo, municipio del Departamento de Chinandega y donde se encuentra la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de María, Patrona de la tierra de lagos y volcanes.

A las siete de la noche del cinco de diciembre, inició la serenata de amor a la Virgen, que contó con la participación de diferentes artistas locales y donde Atraves del canto, la poesía, la danza y el teatro se le rindió homenaje a la niña blanca que llegó por el histórico puerto de posesión de El Realejo a Nicaragua hace 456 años.

Doña María Concepción Portillo de origen salvadoreña dijo que llegó desde el departamento de la Unión en El Salvador “hace 23 años vine por primera vez, de vivir esta experiencia tan hermosa y bonita, saber que los nicaragüenses honran a la madre de Jesús, nos sentimos orgullosos de venir a contemplar esta belleza” dijo la peregrina.

“la primera ves que venimos, venimos como peregrinos y ahí hicimos amistades, hoy tenemos una familia en Nicaragua que año con año nos recibe” manifestó sobre la hospitalidad que viven los peregrinos en el municipio de El Viejo.

Invitó a los fieles nicaragüenses a no dejar de participar en “este acto de amor a la Virgen Santísima” manifestó.


  Solemne Eucaristía por la tradicional lavada de la Plata

A las 10 de la mañana de hoy seis de diciembre, cienes de fieles procedentes de diferentes partes de Nicaragua entonaban el canto de entrada de la Solemne Eucaristía de la tradicional lavada de la plata y bajada de la patrona de Nicaragua, la Inmaculada Concepción de María de El Viejo en Chinandega.

Con participación de sacerdotes de diferentes diócesis, seminaristas y feligreses su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, Arzobispo Metropolitano de Managua, acompañado de Monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo Titular de occidente y de Monseñor Rolando Álvarez Lagos, Obispo de Matagalpa presidió la Eucaristía.

Monseñor Bosco Vivas Robelo, obispo de la Diócesis de León, predicó y en su intervención dijo a los fieles que “levantemos el corazón a la esperanza, como dice San Bernardo: “Miremos a la estrella, llamemos a la Virgen María”. Así comenzamos a verificar que es verdad, que, si se acude a ella en las tentaciones, en las enfermedades, las injusticias, la carencia de trabajo, con los dolorosos dramas familiares que esto acarrea y hasta el estrés de la vida, todo este mar amargo se puede convertir en la hora de la misericordia Divina” manifestó.

Haciendo referencias a San Alfonso María de Ligorio, el prelado leones dijo que “muchas cosas bellas y verdaderas se pueden decir de la madre del Señor, pero siendo nosotros pecadores y necesitados de luz divina y de fortaleza para vivir el Evangelio de amor y de perdón de Jesucristo, se hace urgente acercarnos a la Reina y Madre de Misericordia para alcanzar precisamente la misericordia y disponernos a la necesaria reconciliación fraterna que es la mas segura esperanza de afianzar” puntualizó.

Finalmente, expresó que la Virgen “conoce nuestros problemas y esperanzas, no se le ocultan ni siquiera nuestros pensamientos” y pidió orar y rogar por todas las personas.