Monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la diócesis de Matagalpa presidió una Santa Eucaristía el pasado domingo tercero del tiempo de adviento donde la Iglesia celebró el domingo de Gaudete.

Desde la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en el municipio de  La Dalia, el prelado matagalpino dijo que “celebramos el tercer domingo de Adviento. Nos falta una semana para concluir este tiempo de preparación a la Navidad. Ya en las puertas de la Navidad la Iglesia que es maestra para enseñar, nos propone en este día el así llamado domingo Gaudete, es decir domingo de alegría: de ahí que nos revestimos de rosado que en la liturgia significa la alegría del Señor que viene” manifestó.

Continuó diciendo “hermanos y hermanas también es válido cuestionarse: ¿Cómo olvidar el sufrimiento de las familias nicaragüenses? ¿Qué alegría viven las familias nicaragüenses? ¿Cómo vivir con ellos la alegría sin faltarles el respeto? La respuesta la da la navidad, nosotros en medio del sufrimiento, del llanto tenemos la alegría serena que da el nacimiento del Salvador”

“Nuestra alegría no es de luces, no es la de fuegos artificiales, nuestra alegría es porque el Señor viene, está con nosotros, porque el Señor ríe con el que ríe, llora con el que llora, porque Dios nos consuela con su amor, su ternura, su presencia; la ternura, el amor y consuelo son propiedades de Dios, atributos de Dios, más aún la ternura, el amor y el consuelo es Dios mismo, por eso este año nos seguiremos deseando feliz navidad” expresó.

“Les confieso que por respeto al dolor y sufrimiento que los hermanos están viviendo he decidido desearle a mis amigos: Santa Navidad, y no porque desearnos feliz navidad sea malo, sino porque queda la pena de poder herir el sentimiento del que sufre, es más, se puede sentir irrespetado porque puede tener un llanto en su corazón, por eso personalmente he decidido desearle a mis hermanos que son ustedes, a mis amigos que son ustedes, una santa navidad.” Manifestó Monseñor Álvarez.

Finalmente, el obispo invitó a los files a que “el Señor nos ayude a convertirnos, estas son razones por las que debemos vivir la navidad en alegría: Primero porque Dios santo se hace niño, porque navidad es fiesta santa, y segundo porque Dios santo quiere convertirnos” concluyó.