El 74% de los consultados afirma que su situación familiar está peor ahora que en años pasados, según la consultora Cid Gallup. Precisamente, los que más opinan a favor de adelantar el sufragio y no esperar hasta el 2021, son quienes están en el segmento que afirma que sus condiciones familiares se están deteriorando.

En la encuesta se le preguntó a los ciudadanos qué es lo más importante en estos precisos momentos para salir de la crisis y el 49% respondió que adelantar las elecciones y un 35% dijo que lo más transcendente es que siga el diálogo nacional.

A los nicaragüenses también se le consultó cuándo habrá normalidad en el país y un 31% consideró que la normalidad volverá cuando haya elecciones generales, el 34% opinó que esto será posible cuando el presidente Daniel Ortega salga del poder y en tanto un 20% piensa que la situación ya está normal.

El presidente de la consultora Cid Gallup, Carlos Denton, sostuvo que los pobladores “sienten que realmente la solución de la crisis que se vive (en Nicaragua), sería adelantar las elecciones”.

Denton destacó que al parecer la gente no cree que el Gobierno vaya a cumplir los compromisos que pudiese asumir en una mesa de diálogo.

“Preguntamos también si confiarían en algún compromiso adquirido de parte del Gobierno como parte del diálogo, si hubiese, y la razón por la que no optan por el diálogo como solución, es la desconfianza en el cumplimiento de cualquier compromiso de parte del Gobierno”, comentó Denton.

Si hablamos del diálogo, expresó: “Hay duda de que si el Gobierno ofreciera algo, que, si se comprometiera en algo, después cumpla”, recalcó.

Pero no se debe perder de vista que un 35% de los encuestados respondió que darle continuidad al diálogo nacional debe ser lo más importante en estos momentos, sobre este aspecto, Denton también hizo sus observaciones.

 “Más o menos un 30%, un 32% de la población se declara sandinista, ese porcentaje ha sido constante a través de los años, es lo que siempre ha tenido el sandinismo desde 1990, más o menos una tercera parte de la población y esa parte está compactada, es militante apoya a Daniel y a su esposa y todo lo demás”, sostuvo.

“Y esas personas si confían en el Gobierno y en lo que está haciendo, el resto de la población no, opina negativamente”, añadió.

En medio de la crisis, a mediados del mes de mayo pasado, el Gobierno inició el diálogo nacional con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como mediadora y testigo.

A mediados del mes de junio, el diálogo se suspendió, aunque existen reiterados llamados a nivel nacional e internacional para que el Gobierno retome el diálogo, este proceso sigue interrumpido.

La crisis inició en abril del 2018 y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) documentó que las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional hicieron un uso desmedido de la fuerza, lo que provocó muertes de manifestantes y violaciones a los derechos humanos, llegando a registrar, incluso, crímenes de lesa humanidad