Monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo de León, presidió la Eucaristía en la fiesta de Nuestra Señora de Candelaria, Copatrona de la Iglesia San Blas en el municipio de Chichigalpa, en su homilía el prelado dijo que “nos toca una vez más poner la mirada en los brazos de la madre, las circunstancias que se nos presentan es para venir al encuentro del señor, caminar hacia él” meditó.

Acompañado de Monseñor Silvio Selva, Vicario General de la Diócesis y del padre Marcos Díaz Prado, párroco de la Iglesia San Blas, el obispo leones compartió una reflexión con los fieles sobre la importancia de perdonar y de dejar que se haga la voluntad del padre (Dios).

“El amor loco de Dios, un amor incomprensible de Dios por nosotros, podríamos decir que nos amó tanto que entregó a su hijo para salvarnos y pocas veces pensamos eso, aunque escuchemos las predicaciones, aunque leemos el Evangelio, ¿Cuál es el resultado de la escucha y meditación de la palabra? Pues en líneas generales esta dicha que la respuesta nuestro ante tanto amor de    Dios no ha sido correspondido pues nuestra entrega ha sido lenta”.

Continúo diciendo que “Por eso es que nos vamos tragando cada vez con menos escrúpulos y arrepentimiento de conciencia los pecados que vamos cometiendo, nos hace falta hacer nuestro el Evangelio y ser mejores personas cada día, fieles a la palabra de Dios”.

Recalcó que “La actitud de la Virgen, al decir: He aquí la Sierva del Señor, viene de una reflexión, de una meditación porque ella es la virgen orante, como la llama San Pablo VI, ella meditaba todo en su corazón, oraba, contemplaba y su amor se hacía cada vez mayor hacía Jesucristo, la Virgen se identifica con su hijo que ha venido a dar la vida por nosotros, ella se identifica con su hijo, la hace parte y la asume”.

El Obispo diocesano administró el sacramento de la confirmación a un nutrido grupo de adolescentes que durante un año recibieron la catequesis en la parroquia San Blas.