La crisis social y política que vive Nicaragua se agrava cada día más debido a las decisiones que toma el gobierno que dirige Daniel Ortega y Rosario Murillo, las recientes reformas fiscales que pretende el gobierno de Nicaragua recaudar unos 300 millones de dólares ante la merma de sus ingresos tras su matanza en 2018, afectará al menos el 70% de los productos de la canasta básica, además de ocasiones pérdidas millonarias y desempleo, según han advertido empresarios y representantes de los diferentes sectores productivos del país.

Crisis económica en todos los sectores

La Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp) declaró “su profunda preocupación” por una iniciativa de reforma a la Ley de Concertación Tributaria y unas modificaciones a la seguridad social.

“Las reformas tributarias y de seguridad social propuestas tendrán un efecto negativo en la economía nacional, impactando en la población menos favorecida, incrementando el desempleo, fomentando la economía informal y desincentivando a la inversión nacional y extranjera”, señaló Asobanp en una declaración.

Por su parte la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan) advirtió que la iniciativa de reforma a la Ley de Concertación Tributaria y las modificaciones a la seguridad social dejarán 450 millones de dólares en pérdidas en ese sector y a 60 000 personas sin empleos.

Ambas enmiendas “ponen en riesgo” los ingresos de 450 millones de dólares anuales producto de las exportaciones de café y la perdida “de forma inmediata” de más de 60 000 empleos de un total de 300 000 que general sector, señaló la Excan en un comunicado.

Monseñor Alas, presidente  del Episcopado Centroamericano preocupado por crisis en Nicaragua

El sábado pasado, en medio de la celebración de la JMJ, el Secretariado Episcopal de América Central (Sedac) dijo estar "sumamente preocupado" por la crisis de Nicaragua y ora para que se supere mediante el diálogo sincero y la buena voluntad, lo dijo el arzobispo de San Salvador y presidente del Sedac, Mons. José Luis Escobar a Vatican News.

"Queremos el bien de todos, una guerra, un baño de sangre, una revolución no ayuda a nadie", afirmó el prelado tras recordar que su país sufrió una cruenta guerra interna de 12 años, entre 1980 y 1992, que dejó miles muertos y desaparecidos.

"Esta es mi proposición, es fraterna, con la mejor intención, con los mejores sentimientos para todos, no solo para la Iglesia, que estamos totalmente solidarios y compenetrados con la Conferencia Episcopal de Nicaragua, ellos son parte del Sedac", afirmó el presidente del SEDAC.