Tanto el Concilio Vaticano II, como el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica nos presentan con claridad la figura del laico, su significado y misión.

Según el Canon 2017, por laico se entiende a todos los cristianos, excepto los miembros del orden sagrado, son, pues, los cristianos incorporados a Cristo por el bautismo, forman parte del Pueblo de Dios y participan a su manera de las funciones de Cristo, sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión que Cristo encomendó realizar a la iglesia en el mundo. (cfr. Canon 204).

Los laicos tienen como vocación propia buscar el reino de Dios, ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según el plan de Dios. A ellos de manera especial corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales y dirigirlas hacía Cristo.

En las Comunidades Eclesiales, su acción es tan necesaria que sin ella el apostolado de los pastores no puede obtener, en la mayoría de las veces, su plena eficacia. Son el fermento en la masa, la sal que preserva y da sabor, la luz de Cristo en medio del mundo.

El Código de Derecho Canónico presenta las obligaciones y derechos de los fieles en general entre los cánones 208 y 223; las de los fieles laicos en particular, entre los cánones 224 y 231; y las de los clérigos entre los cánones 273 y 289. Aquí nos ocuparemos brevemente de las obligaciones y los derechos de los fieles laicos en particular, por lo que nos centraremos en los cánones del 224 al 231 y te los compartimos.

Los derechos y obligaciones del laico:

1.    EL APOSTOLADO: Han de buscar que el mensaje de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres, especialmente en las cosas temporales y en ejercicio de las tareas seculares. (Canon 225)

2.    MISIÓN CONYUGAL Y FAMILIAR: Los que han sido llamados a la vocación matrimonial trabajan en la edificación del pueblo de Dios a través del matrimonio y la familia, educando a sus hijos según la doctrina enseñada por la iglesia. (Canon 226)

3.    HAN DE GOZAR DE LIBERTAD EN ESPÍRITU EVANGELICO como todos los ciudadanos, en los asuntos terrenos inspirados en el magisterio de la Iglesia. (Canon 227)

4.    SER LLAMADOS DE ACUERDO A SU IDONEIDAD a oficios eclesiásticos y encargos de acuerdo al derecho, incluyendo formar parte de consejos por su ciencia, prudencia e integridad. (Canon 228)

5.    DERECHO A RECIBIR EDUCACIÓN CRISTIANA en los distintos institutos y universidades eclesiástica, para adquirir conocimiento más profundo de las ciencias sagradas. (Canon 229)

6.    POSIBILIDAD DE SER LLAMADOS AL MINISTERIO ESTABLE de lector, acólito y otras funciones litúrgicas de acuerdo a las normas del derecho. (Canon 230)

7.    DERECHO A ADQUIRIR FORMACIÓN CONVENIENTE para ejercer sus funciones en los servicios que tengan en la Iglesia. Y derecho a retribución si se dedican de manera permanente al servicio de la Iglesia. (Canon 231)

Por todo lo anterior el fiel laico, respondiendo a su vocación, cuenta cada día con un amplio campo en donde llevar a cabo su misión, velando cumplir sus deberes y para que sean respetados sus derechos, por amor a Dios, a la Iglesia y a las comunidades eclesiales.