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Fruto de las reflexiones de la Articulación Continental de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), en su reunión de este año (Mixco, Guatemala, 25 y 26 de febrero), se plantearon algunos derroteros del profetismo y la revitalización de la Iglesia de la base, a la luz de la Conferencia de Puebla, hace 40 años.

El profetismo de la Iglesia de la base...

1. Pasa por el llamado a ser profeta desde lo personal y lo comunitario.

2. Pasa por la denuncia contra todo aquello que genera muerte, frente a los proyectos que atentan contra la vida de los pobres y de la madre Tierra, en la denuncia, anuncio y búsqueda de alternativas de vida y de justicia.

3. Pasa por lo más pequeño, como lo es la familia, y por el anuncio de la esperanza ante el mundo.

4. Pasa por las experiencia de las CEB, como núcleos que van proclamando una nueva sociedad y una nueva forma de ser Iglesia, por el modo de Iglesia que queremos ser: comunitario, solidario, fraterno; y por la fuerza y la resistencia del Pueblo de Dios peregrino, identificándonos en nuestros países con este momento crucial de la historia que vivimos desde la base, con la seguridad de que la 'roca' es Cristo.

5. Pasa por la espiritualidad martirial que nos confirma en nuestro compromiso por el Evangelio.

6. Pasa por las luchas sociales que parten de los más pobres y desde los pueblos originarios; del profetismo que surge fuera de la Iglesia, en otras bases sociales, desde otros ámbitos, como ocurre en la resistencia y la defensa de los pueblos ante los proyectos mineros y extractivistas, así como los esfuerzos que se emprenden desde su cultura y situación concreta.

7. Pasa por la denuncia que llevan adelante los países después de las dictaduras, y sus propuestas de vida.

8. Pasa también por una toma de conciencia de la situación del planeta y por las posibles articulaciones, alianzas y convenios que podamos hacer, porque si quedamos solas las CEB, el cambio no será posible. Como decía Mons. Romero: Dios nos salva como pueblo, pero no por cualquier pueblo, sino desde el pueblo de hombres y mujeres que conspiran por el bien común.

Para revitalizar la Iglesia desde la base...

1. La revitalización de la Iglesia supone retomar y reforzar en la base los avances y lineamientos logrados en el Vaticano II, en el magisterio latinoamericano y en la palabra del papa Francisco.

2. La revitalización pasa por reforzar la opción por los pobres, como sujetos en el anuncio de la esperanza organizada, quienes, a pesar de ser víctimas de las situaciones de muerte siguen adelante. Como lo manifestó Mons. Romero en Puebla: si la Iglesia olvida la opción de los pobres se olvida el Evangelio.

3. La revitalización de la Iglesia pasa por reforzar nuestra formación de manera permanente, integral y liberadora, siempre en confluencia con la búsqueda de alternativas para la vida.

4. La revitalización pasa por la inclusión de aquellos que luchan por la vida y la justicia desde otras bases sociales; por el desafío que supone lograr articulaciones con aquellos que luchan también por el cuidado y la defensa de la casa común.