Un martes antes del miércoles de ceniza en la Iglesia de la Medalla Milagrosa en la Iglesia de la recolección de la colonial ciudad de León, cuna de la fe en Nicaragua, la Archicofradía de la Santa Faz, realizaron una Solemne Eucaristía para para dar culto al Santo Rostro de Nuestro Señor Jesucristo.

El origen de la devoción a la Santa Faz es el culto tributado al Divino Rostro de Nuestro Señor Jesucristo, se remonta al memorable Viernes Santo, cuando cargando con la Cruz, Nuestro Señor Ascendía a la cima del Gólgota; la piadosa tradición nos ha enseñado que Verónica, al ver pasar a Jesús camino del Calvario se Acercó a él pasando entre los soldados y le enjugó el rostro con su velo, en el que quedó su Santa Faz impresa.

La actividad dio inicio con el rezo de la Coronilla a la Santa Faz, rezada por mujeres y hombres integrantes de la Archicofradía, devoción que en los últimos años ha agarrado auge en León.  Es un soplo del Espíritu Santo que parece pasar sobre todo católico; es un remedio providencial ofrecido al mundo para combatir los estragos de la impiedad y prevenirnos contra el justo castigo de nuestros pecados. 

En San Pedro de Roma se conserva el lienzo original, Santa Verónica es recordada por su gesto compasivo hacia Jesús en su camino al Calvario.

Conviene notar que Nuestro Señor en ninguna parte de su sagrado cuerpo padeció tan malos tratamientos, ultrajes e ignominias como en su Rostro y que ninguna circunstancia de la Pasión fue tan claramente anunciada por los profetas, ni tan minuciosamente relatada por los evangelistas. Ciertamente estos pormenores no han sido consignados en las Escrituras sin un designio particular de Dios. Ellos nos invitan a dar un lugar preferente a los dolores de la Santa Faz, cuando meditamos los misterios dolorosos del Redentor. 

Varios fueron los Santos que se distinguieron por su devoción a la Santa Faz y lograron por este medio frutos de santidad muy copiosos; entre ellos merecen citarse San Agustín, San Bernardo, Santa Gertrudis, Santa Matilde y ya más cerca de nosotros Santa Teresita del Niño Jesús.

Esta tierna devoción, que según la tradición parece haber instituido el mismo Señor, el día de su muerte, imprimiendo milagrosamente su Efigie ensangrentada en el velo de la Verónica, ha sido conocida y practicada siempre en la Iglesia Católica. El santo sudario es venerado en Roma, con especiales muestras de amor y confianza y se expone varias veces durante el año al culto público, dándose con él la bendición solemne a los fieles. Los Soberanos Pontífices han concedido numerosas indulgencias a los que visitan devotamente esta insigne reliquia. 



PROMESAS A LOS DEVOTOS DE  LA SANTA FAZ

Comunicadas a la carmelita Sor María de San Pedro, 1845

1. Les concederé una contrición tan perfecta que sus pecados se cambiarán a Mi vista en joyas de oro precioso. Según el cuidado que tengan de reparar mi Rostro desfigurado por los blasfemos, el mismo tendré Yo del suyo que ha sido desfigurado por el pecado, transformándole en tan hermoso como si acabase de salir de las aguas del Bautismo.

2. Ninguna de esas personas será jamás separada de Mí.

3. Ofreciendo Mi Rostro a Mi Padre, apaciguarán Su enojo y comprarán con moneda celestial el perdón para los pecadores. Por esta ofrenda, nada les será negado.

4. Abogaré ante Mi Padre para conceder todas las peticiones que me presenten. Por Mi Santo Rostro harán prodigios.

5. Los iluminaré con Mi Luz. Los consumiré con Mi Amor y los haré fructíferos de buenas obras.

6. Ellos llorarán, como la piadosa Verónica, por Mi adorable Rostro ultrajado por el pecado, y yo imprimiré Mis divinas facciones en sus almas.

7. Por venerar Mi Rostro, brillarán más que otros en la vida eterna y el brillo de Mi Rostro les llenará de alegría.

8. Todos los que defiendan esta causa de reparación, por palabras, por oraciones o por escrito, recibirán defensa también en sus causas delante de Dios Padre a la hora de la muerte. Yo enjugaré la faz de sus almas, limpiando las manchas del pecado y devolviéndoles su primitiva hermosura