Monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, exhortó al régimen de Daniel Ortega a dialogar para resolver la crisis sociopolítica que padece el país desde abril del año pasado, pero no como una táctica dilatoria.

Se debe buscar un diálogo sincero y un verdadero encuentro para resolver la crisis, apuntó el jerarca católico.

“Hoy en Nicaragua se habla bastante del diálogo, porque por naturaleza todos necesitamos del diálogo, sobre todo cuando hay conflicto y crisis por solucionar. Es necesario, sin embargo, que los nicaragüenses sepamos radicalmente, comprendamos que sólo dialoga bien, quien está dispuesto y se decide, con audacia y claridad meridional hacer silencio”, enfatizó.

Indicó que una persona con bulla interior “no va ser capaz de escuchar al otro, menos de aprender del otro y menos dialogar con el otro”.

Agregó: “quien se decide a dialogar tiene que estar decidido, si es que quiere dialogar auténticamente para encontrar esas soluciones a los conflictos y a las crisis, entonces, el que dialoga está obligado moralmente, si es que quiere hacerlo con seriedad, a entrar a una especie de sagrario del silencio”.

Este miércoles, la Conferencia Episcopal de Nicaragua exhortó al régimen de Daniel Ortega a liberar los presos políticos, a respetar la libertad de expresión, la independencia de los poderes del Estado, así como el respeto a la constitución y al estado de derecho.

HUMILDAD PARA DIALOGAR

Monseñor Álvarez resaltó que la solución a la crisis se logrará si existe humildad de escuchar al otro, para que haya un auténtico diálogo.

“Solo puede escuchar verdaderamente al otro, quien hace silencio. Solo quien dispone su corazón para silenciarlo así mismo, es capaz de abrirlo de par en par para escuchar la voz de la otra persona”, insistió Álvarez.

Esta exhortación llega un día después de que Daniel Ortega dirigiera un discurso cargado de descalificativos contra la Alianza Cívica y los gobiernos que respaldan al pueblo de Nicaragua que exige el fin del régimen Ortega-Murillo, al punto de llamar a los negociadores por la sociedad civil “miserias humanas”.

Ortega tildó de Caínes, abyectos, peleles y vende patria a los representantes de la Alianza Cívica, a quienes acusó de promover sanciones contra su administración, y aunque manifestó voluntad de mantenerse en el diálogo, en la práctica sus delegados han trabajo las negociaciones por falta de voluntad para implementar los acuerdos ya suscritos. Monseñor Álvarez dijo desde el púlpito que “no podemos permitir que nada ni nadie pierda la esperanza, porque quien pierda la esperanza, se está destruyendo así mismo” y lamentó el incremento de los niveles de pobreza por la caída del empleo a consecuencia de más de un año de crisis, sin que se vislumbre una solución real a corto plazo.