Sagrado Corazón de Jesús Parroquia Xalteva Granada


Día segundo: Nuestra respuesta al Señor:
MIRA, ESTOY LLAMANDO A LA PUERTA (Ap 3,19-22)
«A los que Yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y arrepiéntete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí; lo mismo que Yo, cuando vencí, me senté en el trono de mi Padre, junto a Él. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias».
Ante tanto amor como Jesús nos muestra, Él nos pide que le correspondamos, y esto lo hacemos sobre todo con la consagración.
«Con la consagración ofrecemos al Corazón de Jesús a nosotros y todas nuestras cosas, reconociéndolas recibidas de la eterna caridad de Dios» (Pío XI).
Es tratar de que todo lo que mi familia hace y vive, sufrimientos, alegrías, trabajos, inquietudes sirva al Señor para la redención del mundo.
Conlleva también que nuestra vida doméstica quiera ser reparación para el Corazón herido de Cristo sabiendo que “Dios nos ha amado y los hombres no le amamos, y porque el amor no correspondido merece todavía más respeto y exige por relación de justicia precisamente una reparación” (Haurietis Aquas -Pío XII) y que “la reparación es que los pecadores vuelvan al Señor tocados por su amor y vivan en adelante con más amor en compensación por su pecado” (Juan Pablo II en Paray le Monial). Todo esto vivido en absoluta confianza en Jesucristo, como dice Santa Teresita: “La confianza y nada más que la confianza, es lo que lleva al Amor”.
Y esto vivirlo cada instante de nuestra vida, cada latido de nuestro corazón y renovarlo con el ofrecimiento de obras cada mañana.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.