Sagrado Corazón de Jesús parroquia de Xalteva Granada

Día Tercero: ¿Qué hace el Corazón de Jesús cuando nos consagramos a Él?
La resurrección de Lázaro, (Jn 11,1-46)
Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá». Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará». Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día». Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección, el que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»; le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo». Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás». Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería». Pero algunos de ellos dijeron: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?» Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. Dice Jesús: «Quitad la piedra». Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día». Le dice Jesús: « ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que Tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que Tú me has enviado». Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!» Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: «Desatadlo y dejadle andar». Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él.”
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Peticiones
Señor nuestro Jesucristo, que prometiste: «Pedid y recibiréis», acepta las súplicas que ahora te presentan los miembros de esta familia:
(Cuantos más miembros lean, mejor)
  • Para que imitemos a la Sagrada Familia de Jesús, María y José en el espíritu de oración, obediencia y trabajo. Roguemos al Señor.
  • Para que seamos fieles al compromiso que vamos a adquirir con el Corazón de Jesús consagrándonos a Él y nunca nos volvamos atrás. Roguemos al Señor.
  • Para que aceptemos con alegría y cumplamos con perseverancia lo que Dios nos pida a cada uno de nosotros.
Roguemos al Señor.
  • Para que Jesús nos vaya concediendo un Corazón como el suyo y crezcamos cada día en el amor entre nosotros y en el amor a Dios. Roguemos al Señor.
  • Para que frecuentemos con provecho espiritual los sacramentos de la confesión y comunión, y éstos nos den fuerza para colaborar con la Iglesia para la redención del mundo. Roguemos al Señor.
  • Por el Sumo Pontífice para que le otorgues gracias de santidad y le asistas con tu Espíritu en el gobierno de la Iglesia. Roguemos al Señor.
  • Por los obispos, los sacerdotes, los religiosos y los seglares para que sean siempre fieles a la doctrina de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Cada uno puede añadir peticiones que necesite, bien diciéndolas en alto o dejando un momento de silencio.

Conclusión
 Oremos. ¡Oh Dios!, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al
rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén