Revisando la difícil realidad que sigue viviendo Honduras con una crisis política social que tiende a agudizarse, el escritor hondureño Julio Escoto ve la protesta social, las movilizaciones como una esperanza para este país.

“Una esperanza. Significa, para mí que tengo ya una edad significativa, que he vivido diversos procesos, es una enorme alegría y una gran esperanza porque sin ser presuntuoso yo tengo, podría decir unos 20, 30, 40 años de estar escribiendo con la intención de formar una conciencia política hondureña de desarrollo, de avance, he estado tratando de crear un pensamiento que al hondureño lo induzca a fortalecer su identidad y su nacionalidad, y allí está en mis artículos, en mis cuentos, en mis novelas , etc.”, dijo Escoto.

El reconocido escritor es del argumento que la clase política hondureña, en términos generales, no está preparada para gobernar sólo para ocupar el poder con el fin de maniobrar en su propio beneficio. “Las crisis, los momentos que estamos viviendo, son consecuencias de los 100 años, consecuencia de 2009 y eso significa que ya no hay más caminos para errores de esa clase y que tiene que haber un rompimiento, una solución…” analizó Escoto.

Radio Progreso (RP) dialogó con Julio Escoto (JE) sobre la ruta que lleva el país y los caminos de salida.

RP. ¿Cómo valora usted lo que está viviendo Honduras?

JE. Hay que colocarlo en contexto. Todos los países en el mundo tienen siempre etapas difíciles, etapas críticas, etapas de construcción de su futuro e incluso de su presente, no debemos asustarnos entonces por el hecho de que en Honduras en estos momentos haya turbulencia, como dicen los pilotos, porque eso es parte normal de la vida de la sociedad, porque todos los pueblos viven situaciones parecidas con mayor o menor agudeza sin embargo, en el caso de Honduras es una situación muy específica debido a que no es que el Estado, por algún par de errores de gobierno de mando, se encaminó mal o se enderezó mal sino que aquí ha habido toda una política perfectamente planeada, organizada para apoderarse del Estado en beneficio de un grupo limitado de personas.

RP. ¿Qué va a pasar?

JE. Se necesita una solución inmediata no sólo al deterioro progresivo de 100 años que tiene Honduras sino a un grupo de personas que han convertido al Estado en una posesión personal. Urge una solución a los problemas de pobreza, de extrema miseria, de no solución a las necesidades sociales, una crisis definitivamente de carácter humanitario, una situación en donde la población no ve posibilidades de solución, de salvarse, de alcanzar un futuro mejor  y por lo tanto se va del país, se va en caravana o como pueda lograrlo.

RP. ¿Qué simboliza que en esta ocasión sea el tema de la salud y la educación que tengan movilizada a la gente?

JE. Aquí usted ve como entroncan las dos crisis, la prolongada, centenaria del bipartidismo mal manejador del Estado y la crisis inmediata que ocurre o se incentivan, se acentúa, se agrava después del golpe de estado de 2009.

RP. ¿La clase política ha estado a la altura de las circunstancias?

JE. La clase política hondureña, en términos generales, no está preparada para gobernar, está preparada para ocupar el poder, para maniobrar en su propio beneficio pero no tiene en mente lo que es el beneficio de la sociedad, el beneficio global. Las crisis, los momentos que estamos viviendo, son consecuencias de los 100 años, consecuencia de 2009 y eso significa que ya no hay más caminos para errores de esa clase y que tiene que haber un rompimiento, una solución, un encuentro de la población consigo misma, un cambio social, un contrato solidario entre los miembros de la sociedad, y eso está próximo, ya es inevitable aunque quieran detenerlo con 10 ejércitos diferentes.

RP. ¿Qué simboliza en este momento la protesta social?

JE. Una esperanza. Significa, para mí que tengo ya una edad significativa, que he vivido diversos procesos, una enorme alegría y una gran esperanza porque sin ser presuntuoso yo tengo, podría decir unos 20, 30, 40 años de estar escribiendo con la intención de formar una conciencia política hondureña de desarrollo, de avance, he estado tratando de crear un pensamiento que al hondureño lo induzca a fortalecer su identidad y su nacionalidad, y allí está en mis artículos, en mis cuentos, en mis novelas,etc.

RP. ¿Qué valoración le merece a usted la palabra de la Iglesia Católica?

JE. Hace muchos años escribí un libro que me tardó casi tres años en prepararlo que se titula “El ojo santo, la ideología en las religiones y en la televisión” donde comparaba a ambos elementos que son muestra de expresión general y popular muy grande. Allí señalaba que durante siglos o mejor dicho un milenio, la Iglesia ha sido aliada del conservadurismo en todas partes del mundo por proteger sus intereses materiales, olvidó los intereses espirituales.

Pero después de la Teología de la Liberación comenzó a generarse un tipo de pensamiento interesantísimos, muy bello, muy hermoso que era de que el pensamiento de Dios debe ser dedicado a aquellos que más necesitan la ayuda de Dios.

En este momento, gracias al Papa Francisco, hay otro tipo de pensamiento mucho más renovador y fresco, propio del siglo XXI, que es aquel que nos dice que el ser humano, como ya lo había expresado el pueblo en su filosofía usual “a Dios rogando y con el mazo dando”, el pueblo puede construir la propia sociedad sin dejar de creer en Dios.

RP. ¿Cómo valora el surgimiento de la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación?

JE. Detrás de la Plataforma, y podríamos entonces retrotraer toda una lista de hasta mil 500 años, cuando llegan los españoles, detrás de cada uno de esos movimientos lo que existe es un pensamiento resistente de sobrevivencia centroamericana indetenible e inextinguible.

Si hiciéramos una lista de todos los movimientos que ha habido desde aquella época hasta ahora nos daremos cuenta que todos se enmarcan dentro de una especie de conjunto de pensamientos que conocemos simplemente con el nombre de resistencia. No resistencia a Juan Orlando, al Partido Nacional, al bipartidismo, no exactamente a eso sino resistencia a la injusticia, resistencia a que unos pocos hagan uso, se aprovechen y se beneficien de lo que nos pertenece a todos que son los recursos naturales y los recursos del Estado.

RP. ¿Qué opina usted sobre la posición del poder económico?

JE. El poder económico es usualmente conservador, tradicional conservador en todas partes del mundo, en todas partes de la historia, por qué razón, porque tiene temor que los sacudimientos sociales le quiten su propiedad, le dañen su propiedad o le impidan seguir acumulando propiedad, la persona que ya tiene un pequeño caudal lógicamente desea incrementarlo, ese es un afán normal, una ambición normal del ser humano. Entonces cuando vemos que hay ciertos estremecimientos de tipo social, lógico que los que menos lo asuman y los que más tardan en sumarse son aquellos que tienen propiedades.

RP. ¿Cuáles son los escenarios de salida a esta crisis política social?

JE. Hay varios caminos. Si estuviéramos en un país de primer mundo con sólo las sospechas, con los indicios, con las creencias de que el primer mandatario, que el gobernante del Estado está involucrado en actos ilícitos, incorrectos o antiéticos, renunciaría. Ese escenario idealista no va a ocurrir en Honduras.

La siguiente situación sería en donde el pueblo se cansa, se hastía, se abruma, no solamente de las desvergüenzas que ocurren a diario, los escándalos, la corrupción, los contratos amañados, los términos bajo la mesa, miles de cosas que podríamos mencionar, el pueblo se cansa y dice hasta aquí nomás, nos vamos a las calles y mañana nos levantamos sin estos señores.

Y la tercera sería la situación desesperada. Si esa solución media de que el pueblo se va a la calle a pedir, a reclamar y no es satisfecha entonces viene la violencia y eso es muchísimo más grave. Ya se comienza a manifestar en diversas maneras, desde hace 10 años se manifiestan mediante la represión en las calles, uso de bombas lacrimógenas, de disparos a civiles, de asesinatos, de crímenes, de sobornos, de persecuciones, de amedrentamiento…, esa es la violencia por parte de los que dirigen el Estado, pero cuidado que también puede ocurrir la violencia del pueblo.

RP. ¿Por qué no funciona el diálogo en Honduras?

JE. Simplemente porque no quieren, porque los intereses son demasiado poderosos, monetarios, financieros como para permitir el diálogo. Mire, lo más sencillo que hubiera podido hacer el gobierno era simplemente nombrar una comisión con expertos, decirle a la Unesco, Unicef denos sus mejores expertos en educación; OMS, Organización Mundial de la Salud, denos sus mejores expertos en salud social que nos vengan a ayudar a dirigir este proceso de diálogo, y con esos interlocutores, con esos mediadores sentados a la mesa llamar a los representantes de los organismos sociales para que fueran a presentar sus ideas y sus planteamientos, pero no lo quieren hacer porque la cantidad de dinero que se les ofrece con los procesos de privatización es monstruosa.