La tradición cristiana dice que Santa Ana, casada con Joaquín, fue la madre de María y, por tanto, abuela materna de Jesús de Nazaret.
Su culto al menos data del siglo VI. En Europa, específicamente en Sevilla, se considera el más antiguo datado en la Península Ibérica, a finales del siglo XIII.
Sin embargo se desarrolla fundamentalmente a partir de la Baja Edad Media, con abundantes ermitas e iglesias, así como retablos a partir del siglo XV, muchos de los cuales se conservan en la actualidad.
En la iconografía occidental, Santa Ana puede reconocerse por la larga túnica y un manto que le cubre la cabeza, a menudo sosteniendo un libro, sentada, cargando en sus brazos a la Virgen María niña.
En otras representaciones Santa Ana es mostrada como la matriarca de la Sagrada Familia, la familia amplia de Jesús, un tema popular en la Alemania de la Baja Edad Media. En esta época, eran frecuentes las imágenes de santa Ana en una imagen triple, es decir: santa Ana, en sus brazos la Virgen María y en los brazos de ésta el Niño Jesús.


Esta iconografía familiar de la Santa con su hija y nieto en una misma imagen fue muy usual durante la Edad Media, siendo repetidas las veces que aparece en esculturas o pinturas; esta tipología se conoce también como Triple santa Ana, o Sagrada Parentela.
En Nicaragua se conoce actualmente una única imagen de este tipo, la Santa Ana de Moyogalpa, en la Isla de Ometepe. Esta imagen es, a ciencia cierta, la más primitiva en el País. Como dato curioso esta Santa Ana se encuentra de pie, no sentada.
Sus rasgos nos dicen claramente que no es de manufactura de escuela de arte, sino más bien popular, posiblemente de entre tantos oficios que los Frailes Franciscanos, en tiempos de la conquista, enseñaron en su Convento en Moyogalpa a los nativos, habrá estado el de escultor sacro.


Clara muestra de esto es también la imagen de San Francisco de Asís del mismo Templo, que es la segunda más antigua en Nicaragua después de la que se conserva en San Jorge, Rivas.
Según un inventario antiguo de la Iglesia de Niquinohomo, Masaya, existían en este Templo dos imágenes de Santa Ana con la Virgen cargando al niño Jesús en sus brazos, posiblemente sean las mismas imágenes que hoy se veneran, pero les habrá sido quitadas el niño Jesús después de las diferentes reformas litúrgicas que ha vivido la Iglesia.

Con la colaboración del Presbítero, Mario Bernabé Campos