La escasez de sacerdotes dio auge, desde finales de los 60, al movimiento campesino de delegados de la Palabra, líderes laicos que administran los sacramentos y catequizan a partir de la Biblia a su comunidad y a comunidades vecinas.

 Con presencia en todo el país el movimiento creció y fue evolucionando con los años. De él surgieron muchos de los que hoy dirigen organizaciones campesinas y proyectos en el campo. En la Costa Atlántica fue promovido por los religiosos Franciscanos capuchinos, quienes forman también centenares de evangelizadores laicos que desde los años 70 comenzaron a emplear la lengua mískita.

En la Diócesis de León, se encuentra San Pedro del Norte es un municipio del departamento de Chinandega. Fundado el 09 de abril de 1889, la economía de San Pedro del Norte se basa en las actividades rurales. Los habitantes subsisten mayoritariamente por la agricultura, en especial el cultivo de granos básicos como maíz, ajonjolí y frijoles.

Ahí se ubica la parroquia dedicada a San Pedro Apóstol, recientemente estuvieron de fiestas patronales, día que bajan todas las comunidades para participar de una Solemne Eucaristía.

Don Gustavo Armando Rosales, es el coordinador de los delegados de la palabra y cuenta que “los primeros pasos fueron con la nueva evangelización, fue prepararnos para el servicio y a través de eso estamos enviados a servirle al Señor a través de las parroquias de las comunidades” dijo el señor de unos 50 años de edad, nervioso por la entrevista, pero en su rostro denota su fe y la entrega a la iglesia.




“Somos 15 comunidades y a través de ellas somos 26 delegados activos” cuenta que “cuando uno esta joven, uno no busca la manera de servirle al Señor, pero a través de nuestros sacerdotes y obispos el señor nos llama a servirle en un mundo lleno de pecado y nos convertimos aceptando la palabra de nuestro Señor Jesucristo” manifestó.

Formación ante falta de vocaciones.

El padre José Jaime Castillo, es un Misionero del Sagrado Corazón de Jesús, desde hace dos años atiende esta comunidad parroquial y dice que “el delgado de la palabra es el que va animando domingo a domingo la fe de las comunidades, mediante las celebraciones de la palabra”.

El Clérigo ve en su experiencia parroquial la necesidad de “ir formando delegados de la palabra, ya que las vocaciones están bastantes escasas, el delegado de la palabra va manteniendo la fe viva de las personas, la iglesia necesita delegar en los laicos el trabajo pastoral, ese es un reto de la iglesia en toda Nicaragua”.

Una vocación resultada del trabajo de los delegados de la Palabra.




“Mi comunidad es los araditos, estamos a trece kilómetros y desde allá veníamos a pie a reunirnos cuando no había sacerdotes propios en la cede, ahí crecí en medio de mi familia, de personas que hoy son el sentir de una fe” dice el joven seminarista Kenny Castro, de tes morena, con una mirada serena y estresada pues está apunto de iniciar la Eucaristía y tiene que revestirse para acolitar la Eucaristía.

“Cuando el sacerdote está ausente, el delegado de la palabra lo suple con esa oración sencilla pero cargada de fe, los delegados conocen las realidades de las comunidades y ellos están con las comunidades, ellos son la mano derecha de los sacerdotes en la parroquia”.

En esta parroquia de San Pedro del Norte solo hay un seminarista, viaja hasta león donde cursa su segundo año de filosofía y regresa los viernes a su comunidad parroquial para acompañar el trabajo pastoral.

Ser delegado de la palabra es una experiencia de testimonio y cambio desde la familia.

Don Alcides Hernández, un delegado de la palabra que ve su vida como un trabajo en correspondencia con el sacerdote, pero resalta que es una experiencia de cambio en la familia.

“Desde la familia dando el testimonio de cambio, nosotros así demostramos y evidenciamos la palabra de Dios, nacimos por aquellos momentos donde los sacerdotes pocas veces venían talvez una vez al año” afirma que una persona sin Dios no es nada.

“El cambio que nosotros venimos haciendo es testimonial, vivencial a través de la palaba y esto nos sirve porque en las familias se consolidan las bases, las buenas relaciones humanas” dice el hombre que sirve a Dios los jueves y domingos de forma completa y que se dedica al trabajo de la tierra todas las mañanas.

Concluye diciendo que “Nosotros (los delegados de la palabra) impartimos catequesis de defensa de la fe y de esa manera temas generales donde preparamos a las comunidades y a las familias”.

La Diócesis de León está compuesta también por el departamento de Chinandega la que cuenta con mas de 10 parroquias y en su gran mayoría tienen la pastoral rural donde trabajan los delegados de la palabra, en su mayoría hombres pero donde van surgiendo experiencias de mujeres que se integran al movimiento  de defensa de la fe en las comunidades.