Monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, denunció la presencia de una “gran cantidad” de hombres con vestimenta militar y “armados hasta los dientes”, quienes se encontraban este miércoles en la comunidad La Joya, municipio de Terrabona, al mismo tiempo en que él realizaba una visita pastoral en la zona.

“No sé qué estaban haciendo ahí, pero cuando yo voy a un lugar los primeros en saberlo son las autoridades. Ha sido una escandalosa irresponsabilidad del grupo y de quien haya estado al mando”, afirmó el prelado.

Según monseñor Álvarez, los pobladores se alarmaron por la excesiva presencia militar en la zona “donde no hay a quien cuidar” porque no hay ganaderos ni cafetaleros. Ante el temor de que pudieran atentar contra el obispo, los pobladores de La Joya, en su mayoría campesinos, decidieron acompañarlo durante su salida de la comunidad.  

“Unos campesinos vinieron a mi encuentro para decirme que en la carretera que va hacía Terrobona se encontraba el Ejército apostado, escondido detrás de los árboles, en ambos lados de la carretera, propiamente a la salida de la comunidad. Aun así, estaba dispuesto a continuar adelante, pero ante la insistencia de los campesinos que querían acompañarme porque ellos miraban un peligro, un riesgo inminente, quise dejar que ellos lo hicieran”, explicó el obispo.

El obispo no desmintió ni confirmó que se tratara de miembros del Ejército de Nicaragua, pero aseguró que los integrantes del grupo “andaban vestidos del típico pinto militar, con fuerte armamento de AK47 y con municiones, apertrechados hasta los dientes de municiones”.

“Debido a las circunstancias y situaciones y al género de lo que sucedió, del hecho, yo sugeriría que el Ejército haga alguna auditoria militar”, agregó Álvarez.

“Esto para mí es una enorme irresponsabilidad del grupo o escuadra que haya cometido semejante hecho y la gravísima irresponsabilidad que veo es en las consecuencias funestas que esto podía haber tenido, no con mi persona, sino con la población, con la gente, porque era una multitud de personas que estaban indignadas y estaban enfrentando a un grupo de gente armada, sin miedo”, insistió el obispo.