Reynaldo José Obregón interpuso una denuncia ante la delegación policial de Estelí porque, según dijo, Monseñor Juan Abelardo Mata lo ha acusado públicamente de ser “paramilitar” y de haber matado a su hijo Cruz Alberto Obregón, de 23 años, en el marco de las protestas que comenzaron en abril de 2018.

Obregón es trabajador de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios (Enacal) y acusó al obispo de la diócesis de Estelí, por supuestas injurias y calumnias en su contra, según dijo el denunciante.

“Él (Mata) me ha acusado que soy paramilitar y que soy el asesino de mi propio hijo”, aseguró el hombre a los medios de propaganda sandinista. Luego pidió a la policía “que investigue todos los hechos para aclarar de que yo nada tengo que ver con la muerte de mi hijo”.

Según el denunciante, Monseñor Mata, que es secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, lo acusó de haber matado a su hijo, asesinado el 30 de mayo de 2018, durante una homilía que ofreció el pasado 23 de junio, y también en declaraciones que brindó a la revista Domingo del diario La Prensa.

El jefe policial de Estelí, Alejandro Ruiz, dijo que elevará la denuncia contra el obispo Mata ante “las instancias que corresponde, de acuerdo a los procedimientos”.

Objeto de persecución

El prelado de las segovias ha sido objeto de críticas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde el año 2009, debido a las criticas que ha lanzado sobre la forma de gobernar.

Durante la crisis que vive Nicaragua el 15 de julio de 2018, el vehículo en el que viajaba monseñor Mata fue atacado a tiros por un grupo de paramilitares entre la carretera que conduce de Managua a Masaya, ataque del que resultó ileso.

Mientras el siete de abril pasado, desconocidos robaron su camioneta y fue hallada abandonada horas después por oficiales de la Policía de Estelí.

Aumenta la persecución religiosa

Luego de que la iglesia viviera el exilio de varios sacerdotes, religiosas y religiosas, así como la salida del país del Obispo Auxiliar de Managua Monseñor Silvio Báez, se inicia una nueva ola de ataques contra el episcopado nicaragüense.

El Departamento de Estado en su informe anual sobre la “Libertad Religiosa Internacional” enumera minuciosamente los episodios violentos sufridos por el clero católico y los templos. El acápite del informe sobre Nicaragua ahonda sobre el ataque paramilitar a la iglesia de la Divina Misericordia en Managua el pasado 13 de julio, la persecución contra el obispo Silvio Báez, el asedio constante en contra del sacerdote Edwin Román en Masaya, la agresión perpetrada por turbas sandinistas en Diriamba contra los obispos y el nuncio Waldemar Sommertag, así como “los incidentes de vandalismo y la profanación de artículos sagrados en las iglesias católicas de todo el país”.

“Al final del año, el gobierno no había investigado las muertes, sino que había procesado a los estudiantes por los incidentes y había acusado verbalmente a la Iglesia Católica de ser una ‘mente terrorista y criminal’”, expone el documento.

El Departamento de Estado señala que el gobierno de Ortega y Murillo tomó represalias contra clérigos que percibía como críticos del gobierno.