El primer compromiso del Papa Francisco del viernes pasado en Mozambique fue una visita al Hospital de Zimpeto, en la periferia de Maputo.

El Hospital fue inaugurado hace poco más de un año y atiende cerca de dos mil pacientes.
Dentro del complejo hospitalario funciona un centro conocido como Dream y que tiene la función específica de atender personas sero-positivas para SIDA/HIV.

El Hospital es administrado por la Comunidad de San Egidio.
Las breves palabras que el Papa pronunció para funcionarios, médicos, enfermeros y pacientes, fue inspirándose en la parábola del Buen Samaritano:

"Este Centro nos muestra que hubo quien paró y sintió compasión, quien no cedió a la tentación de decir ‘no hay nada que hacer', ‘es imposible combatir esta plaga' y se animó a buscar soluciones".

Asistencia y atención amiga

Francisco afirmó que los pobres no precisan ser confiados apenas a la asistencia de alguien, sino necesitan además de la implicación personal de quien oye su clamor:
"La solicitud de los fieles no puede limitarse a una forma de asistencia - aunque necesaria y providencial en un primer momento -, sino que requiere aquella atención amiga que aprecia al otro como persona y busca su bien", dijo Francisco recordando su mensaje para el Día Mundial de los Pobres de 2018.

Voluntarios y enfermos

Francisco además citó una vez más la Parábola del Buen Samaritano para referirse al trabajo de los voluntarios. Ellos son las personas que, curando "con dignidad, transmiten esperanza a muchas otras personas".

La ida al hospital fue concluida con el saludo del Papa a 20 enfermos y una visita final a dos reparticiones del Centro de tratamiento a personas con SIDA. (JSG)

(De la Redacción de Iglesia En Salida, con informaciones de Vatican News)