La Iglesia ha querido instituir un día que se dedique especialmente a orar por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

Los vivos podemos ofrecer obras de penitencia, oraciones, limosnas e indulgencias para que los difuntos alcancen la salvación.

La Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo entre el 1 y el 8 de noviembre, podemos abreviar el estado de purificación en el purgatorio.

Tradiciones en Nicaragua

En La Paz Centro, León, este día los familiares llegan desde temprano al cementerio, pasando todo el día, limpian las tumbas, las pintan, llevan sus comidas y por último las dejan adornadas con flores de disciplinas heliotropos, albahaca, lirios y sacuanjoches, ya cayendo la tarde llega un sacerdote y rezan oraciones (responso).

En Palxila, un pueblo matagalpino, existe esa misma tradición pero con características indígenas, el familiar lleva la comida ancestral conocida como marol, decoran las tumbas con flores de margarita, jazmín y hacen trenzas de la flor de sacuanjoche; luego le hablan al muerto y se ponen a platicar es un monólogo, en voz baja, al final almuerzan a la orilla de la tumba la comida típica marol, derivada del maíz, es común en los velorios en el norte de nuestro país.

En Chinandega, existe la tradición de elaborar una alfombra de aserrín con figuras religiosas y florales para dejársela en la tumba del fallecido. En León, tanto en Sutiaba como en el cementerio de Guadalupe es característico a la entrada del cementerio la venta de los buñuelos de viento y piedra, los buñuelos de piedra son más grande y más compactos y los buñuelos de aire son suaves y pequeños en proporción al otro, también llevan bebidas como el tibio y café.

En el barrio de Monimbó, Masaya, empiezan el ritual desde las cuatro de la mañana, con veladoras encendidas, rezos, un vaso de agua servido en la mesa para el alma sedienta del fallecido, que se cree que llega a la casa para acompañarlo ese día especial de espiritualidad.

Al camposanto asisten con chocolate caliente, rosquillas, tibio con pelotas, bollo, café y pan. Las flores que se destacan son las sartas de sacuanjoche, la reseda, corozo de coyol, chivito blanco y teñido, virrey, espadillo, velillo, preñadita, narcisos, lirios, Jilinjoche, veraneras, albahaca, mayito, patita de paloma y coludos.

En el municipio de Diría, Granada, existe la costumbre de dar entre los vecinos el atol de ánimas en todo el mes de octubre hasta culminar el 2 de noviembre en el cementerio municipal; el propio día de los difuntos los pobladores de Diría arreglan la calle del cementerio, regalan tamales pizques a los visitantes y por supuesto también dan el atol de ánimas; hecho de maíz pujagua. Es una tradición antigua, este ritual tiene carácter indígena y es único en Nicaragua.

Por otro lado en los municipios de Carazo, en el día de los difuntos ofrecen chilate, una bebida típica que tiene uso ceremonial en las velas, la reparten en Santa Teresa, Diriamba, Jinotepe, la Conquista, etc.

En Masatepe existe la tradición de adornar las tumbas con la Rosa poma en sus tres colores, amarillo, lila y blanco, usan una palmerita conocida como Esau, con ella hacen canastitos que llevan adornos a las tumbas.

Campos santos históricos

Existen en Nicaragua varios campos santos históricos, en realidad son un monumento de la historia de Nicaragua y por lo tanto pertenecen al Patrimonio Nacional tangible, también en esos lugares se hace sentir el día de los difuntos con flores y rezos. En el cementerio Héroes y Mártires de Estelí, en el cementerio de los Extranjero en Matagalpa, en el cementerio General de Managua se encuentra el cementerio Judío, en San Juan del Norte o San Juan de Nicaragua, existen cuatro cementerios que fueron declarados Patrimonio Histórico de la Nación, son los siguientes: Sabine, Británico, Católico y Masón.