Cada 14 de Diciembre se recuerda a San Juan de la Cruz Doctor de la Iglesia Católica 

Juan de la Cruz nace en la provincia de Ávila (España), en el año de 1542, perteneció a la congregación de la Orden de Carmelita, y fue también uno de los primeros de estar a favor de su reforma en el año de 1568, murió en Úbeda en el año de 1591, con la fama de santidad y sabiduría, de la que dan testimonio de sus escritos espirituales.

·         Su vida de pobreza

Gonzalo Yepes, nació en una familia muy cómoda, pero, como se caso con una joven de clase media su familia lo desheredo trabajando, así como tejedor de seda. Al momento de fallecer deja a su esposa pobre con tres hijos.

Asistió a una escuela de niños pobres en Medina del Campo y empezó a aprender el oficio de tejedor, y luego paso a trabajar como criado del director del hospital de Medina campo, pasó así siete años.


·         Vida Religiosa

A sus veintiún años, tomo el convento de los carmelitas de Medina del Campo, su nombre religioso era Juan de San Matías. Tras haber hecho con éxito sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote en 1567.

·         Fue Canonizado

Los escritos del santo justifican plenamente este juicio de Santa Teresa, particularmente los poemas de la "Subida al Monte Carmelo", la "Noche Oscura del Alma", la "Llama Viva de Amor" y el "Cántico Espiritual", con sus respectivos comentarios. Así lo reconoció la Iglesia en 1926.

·         Oración de San Juan de la Cruz


Vuestro emblema fue siempre padecer y ser despreciado. ¡Oh, si pudiese yo al menos resignarme en mis tribulaciones, ya que no soy tan generoso como tú en el padecer y ser despreciado! A ti, pues, que en tantos sufrimientos fuisteis siempre paciente, resignado y gozoso, a ti me encomiendo para que me enseñéis a resignarme en mis muchas penas. Tampoco me faltan fuertes pesares y pesadas cruces, y muy a menudo cansado y desalentado me quedo..., me abato..., y caigo. Ten compasión de mí, y ayúdame a llevar con resignación y gozo mis cruces, con la mirada siempre vuelta al cielo. Os tomo por protector mío, por mi maestro y mi guía aquí en la tierra, para ser vuestro compañero en la patria del Paraíso. Amén.