Centenares de familias católica se dieron cita la tarde de este miércoles primero de enero en la Catedral Metropolitana de Managua, para celebrar la solemnidad de Santa María Madre de Dios, la Santa Eucaristía fue presidida por su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes y por todo el Clero Arquidiocesano de Mangua en las afueras de la catedral.

El Arzobispo Metropolitano luego de haber escuchado detenidamente las lecturas que se meditaban el día de hoy en su intervención expreso  que “en el año de 1967 a dos años de haber concluido el concilio vaticano II en donde muchos obispos del mundo se reunieron, el santo padre Pablo Sexto sintió la problemática del mundo y sobre todo la ausencia de paz, por eso inició mandando un mensaje a todo el mundo instituyendo la Jornada Mundial de la Paz, de ese momento cada 1ero de enero los pontífices han querido manifestar su cercanía a nosotros al mundo que lucha por la paz enviando un Mensaje, que podamos tener todo para hacer buenos constructores de Paz, ya que el papa San Juan Pablo II  recordaba en su primer viaje a nicaragua la primera que quiere la paz es la Iglesia”.

Al mismo tiempo  recordó al pueblo de Nicaragua que el sumo pontífice esta al tanto de lo que acontece en el país  “el Papa Francisco ha estado muy de cerca a nosotros constantemente en el ángelus, ha estado enviando su mensaje para pedirnos a todos los nicaragüenses ser constructores de paz y siempre sigue orando de manera permanente por los privados de libertad silenciosamente” recalcó a todos los presentes a  “ser promotores de esperanza de diálogo y reconciliación y de conversión. Esperar en la paz es una actitud humana que contiene de extensiones existenciales" meditó.

Concluyó afirmando que “la esperanza es la virtud que nos pone encamino, nos da alas para avanzar e incluso cuando los obstáculos parecen ser insuperable, sabemos que la guerra a menudo comienza por la intolerancia por la diversidad del otro, lo que concreta y fomenta deseo de posición y la voluntad de dominio, nace en el corazón del hombre por el egoísmo y la soberbia,  por el odio que mitiga a destruir y a encerrar al otro o excluirlo o eliminarlo”.