Con la pandemia del Covid-19, que ha generado el confinamiento obligado de las personas en sus casas, la familia como Iglesia doméstica ha cobrado mayor importancia: Este tiempo en familia se ha convertido en ocasión propicia para crecer en la fe y, sobre todo para intensificar la oración santificando la jornada y enseñando las buenas prácticas de piedad a los más pequeños. Una manera de hacerlo es a través de la Liturgia de las Horas u Oficio Divino.

 Ésta es una de las formas más antiguas de oración en la Iglesia. El mismo San Pablo, a la los tesalonicenses, les recomendaba "orar sin cesar" (1 Tes 5, 17), mientras que a los efesios (Ef 6, 18), les indicó: "orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos".

Así a través de himnos, letanías, salmos y la lectura de la Palabra, se santifica la sucesión de las horas con el rezo de la liturgia; una práctica que la Iglesia católica no reserva únicamente para los sacerdotes, religiosos y religiosas -quienes están obligados a realizarla durante el día-, sino también a los laicos, como se indica en el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 1175: "La Liturgia de las Horas está llamada a ser la oración de todo el Pueblo de Dios.

En ella, Cristo mismo ‘sigue ejerciendo su función sacerdotal a través de su Iglesia'; cada uno participa en ella según su lugar propio en la Iglesia y las circunstancias de su vida: los sacerdotes en cuanto entregados al ministerio pastoral, porque son llamados a permanecer asiduos en la oración y el servicio de la Palabra; los religiosos y religiosas por el carisma de su vida consagrada; todos los fieles según sus posibilidades: ‘Los pastores de almas debe procurar que las Horas principales, sobre todo las Vísperas, los domingos y fiestas solemnes, se celebren en la iglesia comunitariamente. Se recomienda que también los laicos recen el Oficio divino, bien con los sacerdotes o reunidos entre sí, incluso solos".

 Y ¿Cómo rezarla en casa? ... ofrecemos varios tips:

Así, acogiendo el llamado que hace la Iglesia a los laicos, en este tiempo de confinamiento, se puede convocar a la familia, para que reunida ore con una o varias de las horas del Oficio Divino, que son: el Oficio de Lecturas, los Laudes -que es la oración de la mañana-, la Hora Intermedia, las Vísperas -que es la oración de la tarde- y las Completas -que es la oración de la noche-. La familia puede comenzar la jornada con el rezo de los Laudes, para santificar la mañana y cerrar en la noche, a modo de acción de gracias a Dios, con la oración de las Completas.

Asimismo puede realizar meditaciones o reflexiones correspondientes al Tiempo Litúrgico, que también se incluyen en los libros de la Liturgia de las Horas. Estos libros se pueden adquirir en las librerías católicas en su versión completa o resumida, esta última se le conoce como la "Liturgia de las Horas del Pueblo", e incluye los Laudes, las Vísperas y las Completas, además de las antífona y oraciones para los domingos y fiestas de acuerdo a los tiempos litúrgicos del año, siendo una manera sencilla de realizar el Oficio Divino. También existen versiones on-line y aplicaciones que se pueden descargar a los teléfonos móviles que ayudan en la oración de la Liturgia de las Horas.

 Una de ellas es iBreviary, que también cuenta con versión web, y ofrece la liturgia de cada día en varios idiomas, con el Oficio de Lectura, los Laudes, la Hora Intermedia, las Vísperas y Completas, además de las lecturas del día, oraciones y el Misal.

De la redacción de Gaudium Press.