Monseñor Bosco Vivas, el obispo poeta que amó a la Inmaculada Concepción de María

 


Leer y meditar las enseñanzas de Monseñor Bosco Vivas, es transitar a través de las sendas de sus meditaciones personales, de su oración mental, y de los años de experiencia en periodos muy difíciles en la historia del país.

Hoy desde este espacio digital queremos recordarle compartiendo con ustedes algunos poemas dedicados a la Virgen María y que son de su autoría:


Mi cabeza

y obligándome a mirarte

me dirás con voz del cielo:

Desde cuando hijo mío

se le pide a una madre

las razones que ella tiene

para amar a sus pequeños?


Ya no temas

ensalcemos los dos juntos

al Señor que yo te traigo

en mi seno.


Cuánta dicha experimento

a pesar de mis pecados;

y todo es

porque tu vienes

Madre buena 

Virgen Buena...




A la Asunción de la Virgen María

 

Pronto atraviesa las nubes

Hacia los cielos llevada

Por Querubes.

 

Y el hijo a su Madre amada

Con voz llena de emociones,

Inmaculada.

 

Vente pronto, ven, exclama

Ya el invierno ha terminado, y la calma

Premio eterno, gozo amado

Para ti, Madre de mi alma,

Ha llegado.

 

Ve, Madre, ve que te decimos

los que abajo, entre llanto, nos quedamos

y extiende piadosa el manto

a nosotros que te amamos

tanto, tanto …

 

No nos dejes Madre Santa,

Llévanos pronto contigo

Pide y canta

Todo el orbe que oprimido

En ti tiene, bella planta,

Buen abrigo.


A la Purísima

Jardín cercando, fuente escogida

Donde el pecador descansando se encuentra

Donde el sediento su sed mitiga,

¡Virgen Bendita!

 

Sol reluciente, luna brillante,

Que al hombre guías y lo conduces

Para que un día llegue a mirarte,

¡Virgen Amante!

 

Lirio entre espinas, nube muy blanca

Defensa fuerte de los perdidos

De los que sufren firme esperanza,

¡Oh Virgen Santa!

 

Puerta del cielo, Casa de oro,

Templo y sagrario del Dios Bendito,

De Jesús Madre y gran tesoro

Del Infinito.

 

 

 


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