¿Por qué es tan importante la medalla de la Santa Faz?

 



Queremos continuar la devoción a la SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR y por eso queremos compartir algunos datos importantes de esta antigua y destacada devoción.


Sobre la Medalla

Se sabía que San Padre Pío pasaba las Medallas del Santo Rostro diciendo "Este es su boleto de entrada al cielo".

La medalla se hizo famosa por los milagros y favores espirituales asociados con su uso. En la propia palabra de Nuestra Santísima Madre, la medalla es “un arma de defensa, un escudo para el coraje, una muestra de amor y misericordia en estos días turbulentos de lujuria, maldad, pérdida de fe y odio por Dios y por Su Iglesia.

Quien lleve esta medalla y, si es posible, haga una visita semanal al Santísimo Sacramento los martes en un espíritu de reparación a la Santa Faz, se le otorgará el don de una Fe fuerte y la gracia de volar en su defensa conquistando si es necesario todo. Dificultades interiores y exteriores. Además, encontrarán la muerte en paz, bajo la mirada amorosa de mi hijo divino ”.

ORACIÓN A LA SANTA FAZ DE JESÚS
Oh Jesús que en vuestra acerba Pasión fuisteis hecho “el oprobio de los hombres y el varón de dolores” yo venero vuestro Divino Rostro, en el que resplandecían la beldad y la dulzura de la divinidad, trocado ahora en la forma de rostro de leproso. Mas a través de esos rasgos desfigurados reconozco vuestro amor infinito, y siento abrazarme en deseos de amaros y haceros amar a todos los hombres. Las lágrimas que corren en abundancia de vuestros ojos son para mí otras perlas preciosas que me complazco en recoger, a fin de comprar con su valor infinito las llamas de los infelices pecadores.
Oh Jesús, cuyo rostro es la única hermosura que arrebata mi corazón. Me resigno a no gozar acá abajo de la dulzura de vuestra mirada, y a no gustar el inexplicable consuelo de vuestros besos; pero os suplico que imprimáis en mí vuestra semejanza divina y me encendáis en vuestro amor de tal modo que en breve me consuma y pueda así llegar cuanto antes a disfrutar en el cielo de la vista de vuestro adorado Rostro. Así sea.
Oración compuesta por Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. 300 días de indulgencia por cada vez, aplicables a las almas del purgatorio
🌺ORACIÓN
¡Oh Faz amabilísima de Jesús!; Aquí vengo, atraído por tu dulce mirada, que como divino imán, arrebata mi corazón aunque pobre y pecador!
¡Oh Jesús!, quisiera enjugar tu adorable Faz y consolarte de las injurias y olvido de los pecadores.
¡Oh Rostro hermosísimo!, las lágrimas que brotan de tus ojos me parecen diamantes, que quiero recoger para comprar con ellos las almas de mis hermanos.
¡Oh amado Jesús!, si yo tuviera el amor de todos los corazones, todo sería para Ti.
Envía, Señor, almas, sobre todo almas de apóstoles y de mártires para abrasar en tu amor a la multitud de los desgraciados pecadores.
¡Oh adorable Jesús!, mientras aguardo el día eterno en que contemplaré tu gloria infinita, mi único deseo es venerar tu Faz santísima, a la cual consagro desde ahora para siempre mi alma con sus potencias y mi cuerpo con sus sentidos.
¡Oh mi Jesús!, haz que tu Rostro lastimado sea aquí abajo mi encanto y mi cielo.
💖ACTO DE REPARACIÓN POR TODAS LAS AFRENTAS
QUE JESUCRISTO HA SUFRIDO EN SU SANTA FAZ
Os adoro y alabo, ¡oh mi Divino Jesús, Hijo de Dios vivo!, por todos los ultrajes que por mí, la más miserable de vuestras criaturas, habéis padecido en todos los miembros de vuestro cuerpo, principalmente en la parte más noble de vuestra humanidad, en vuestra santa Faz.
Os saludo, amable Rostro, maltratado, escupido y desfigurado por los bofetones y golpes que recibisteis de los judíos impíos. Os saludo, ¡oh hermosos ojos!, bañados en lágrimas, que habéis derramado por nuestra salvación. Os saludo, ¡sagrados oídos!, atormentados por infinidad de blasfemias, de injurias y de sangrientos sarcasmos. Os saludo, ¡oh santa boca!, llena de gracia y de dulzura para los pecadores, y amargada con hiel y vinagre por la monstruosa ingratitud del que habíais escogido por vuestro pueblo.
En reparación de tantas ignominias, os ofrezco todos los homenajes que se os tributen en este santo lugar, en el que queréis ser honrado con culto especial, al cual me uno de todo corazón. Amén.

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