Adviento: Tiempo de oración contemplativa con la mirada en el Dios con nosotros

 


Contemplar no tiene nada de complicado. Es muy fácil, se trata de permanecer en la presencia de Dios como experiencia de silencio, de quietud y de encuentro.

 Hay diferentes medios que facilitan el proceso de silenciamiento necesario para llegar a un estado contemplativo. Se trata de una práctica que debe ser regular y que consiste normalmente en sentarse con la intención de consentir la presencia amorosa y la acción del espíritu en la vida de la persona.

 Se trata de descender al propio corazón, al centro vital de la persona y desde allí hacer la experiencia del encuentro en el amor... Teresa de Jesús decía algo así como contemplar es estar muchas veces a solas tratando de amor, de amistad a Aquel que sabemos nos ama... es decir la contemplación es un acto fundamentalmente de amor.

 Por eso los cartujos en sus estatutos también dicen que la contemplación es experimentar la inmensidad del amor... Contemplar es amar, es abrir el corazón el amor...

 Hay varios medios para experimentar a Dios en el silencio, algunos lo llaman meditación cristiana, oración centrante, oración de silencio, oración del corazón o sencillamente oración contemplativa de abandono... lo que destacan los místicos de nuestra iglesia es que en todo caso es una experiencia o un proceso de silenciamiento interior, en el cual se da una relación de presencia amorosa con Dios.

 Por eso sobran las palabras, los pensamientos, las emociones, queda tan sólo el encuentro de amor.

A la contemplación se llega como lo enseñan todos los maestros de contemplación, estando en quietud, en silencio y soledad, repitiendo una palabra sagrada, o dos, que nos ayuden a dejar a un lado la mente, cuando surgen pensamientos, no le damos importancia, y seguimos repitiendo la palabra sagrada que hemos elegido, y dejamos que los pensamientos y sentimientos, pierdan fuerza, y alguna vez la palabra sagrada sonará en nuestro corazón con la respiración y estaremos en unión y armonía con Dios ... permanecemos en silencio y en presencia amorosa, en encuentro de amor con Jesús que es el camino, la verdad y la vida.

 Recordando que Él nos invitó a permanecer en su amor... por eso en la oración contemplativa lo fundamental es estar en el amor, como decía Teresita de Liseux el amor es todo, el amor es mi vocación...

 En este tiempo de espera del nacimiento del redentor del mundo sea tiempo para una oración contemplativa de abandono y que con el nacimiento del Dios con nosotros seamos hombres y mujeres nuevas.

 

 

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