¿POR QUÉ LA INMACULADA ES PATRONA DE LA ORDEN FRANCISCANA?



 

 El amor por la Santísima Virgen María ha sido una caracterísitica que ha distinguido a lo largo de los siglos a la Familia Franciscana. Este amor tiene su origen en Nuestro Seráfico Padre Francisco quien cultivó una profunda devoción por la Madre de Dios, constituyendola como Abogada de lo que en aquél momento era la naciente Orden. San Buenaventura uno de los primeros biógrafos del Santo, en uno de sus textos hace referencia a este hecho diciendo: "Después de Cristo, el Bienaventurado Francisco ponía en ella (Es decir en la Virgen María) su confianza, y por eso la hizo abogada suya y de los suyos" (L.Mayor, IX,3).

Pocos años después de la Muerte del Proverello en 1226, el amor mariano que como una llama él había encendido entre sus hermanos, comienza a dar sus primeros frutos. Es así como poco a poco los hermanos fueron asumiendo como propia la defensa de la Santidad original de María desde el momento de su concepción, que todavía no estaba lo sufientemente clarificada en términos teológicos. En este contexto los grandes intelectuales de la Orden, tales como Guillermo de Ware, Pedro Aureólo y especialmente el Beato Juan Duns Escoto desarrollaron los elementos doctrinales que sirvieron de fundamento para la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María con la encíclica Ineffabilis Deus del papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.
El esfuerzo teológico fue acompañado además por un filial culto a la Madre de Dios. Es así como desde 1263 en el capítulo general de Pisa es instituida la fiesta de la Inmaculada Concepción para toda la Orden. Esta fiesta fue luego extendida a toda la Iglesia en el siglo XV durante el papado de Sixto IV, papa Franciscano Conventual. La Orden Franciscana además ha dado grandes frutos de Santidad que se han distinguido por un profundo amor por la Virgen Pura, tales como el Beato Juan Duns Escoto a quien ya hemos mencionado, la Beata Ángela de Foligno, San José de Cuertino, Santa Beatríz de Silva, San Francisco Antonio Fassani y San Maximiliano Kolbe, fundador de la Milicia de la Inmaculada y quien es el gran exponente moderno del amor filial a la Madre de Dios.
San Francisco, Saludo a la bienaventurada Virgen María:
¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María,
virgen hecha Iglesia, elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por Él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios! ¡Salve, tabernáculo suyo!
¡Salve, casa suya! ¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya! ¡Salve, Madre suya!
Alabado sea Jesucristo y María Inmaculada



 

Publicar un comentario

0 Comentarios